Origen de Método AfroYin®


Gracias por dedicar tu tiempo a conocer el camino creativo que ha dado vida a esta Formación.

Esta aventura comenzó hace más de 30 años, cuando era una adolescente rebelde con poco interés en los estudios y en constante búsqueda de todo lo que me ayudara a escapar de mi misma.

En la edad de quince años me di cuenta de que no podía bailar, mi cuerpo era una estructura rígida incapaz de moverse. Fue entonces cuando me apunté a realizar sesiones de aeróbic. El primer día me quedé maravillada por poder mover mi cuerpo al ritmo de la música! La energía que se creó en el grupo me dio fuerza y alegría, sentí el movimiento de la vida danzando dentro y por primera vez no quise escapar de ese sentir que palpitaba dentro de mi. Al terminar miré a la profesora y pensé que sería fabuloso dedicarse a conseguir esto en las personas, me dije a mi misma que algún día sería profesora de Aeróbic.

Así que continué practicando hasta ser mayor de edad y poder realizar la formación de profesores. Durante los tres años siguientes que duraron los estudios, los combiné con un trabajo en un bar musical, donde por momentos pinchaba haciendo de DJ.

Esto me permitió experimentar con la música y observar cómo los diferentes ritmos y melodías influencian en los estados de ánimo.

Con 18 años comencé a impartir sesiones de Aeróbic y gimnasia.

Al principio trabajé para centros cívicos y en asociaciones de padres en las escuelas. Esto me permitió dirigir grupos de niños, tercera edad, amas de casa y adolescentes. Una riqueza de estímulos que recuerdo con gran cariño.

En esta primera etapa, pude disfrutar de la bella diversidad de cuerpos, edades y movimientos, que me aportaron grandes experiencias humanas.

Mi trabajo maduró en el gimnasio donde trabajé durante los próximos cinco años, un lugar que se convirtió en mi casa creativa y donde años más tarde se dio vida a lo que hoy llamamos Método AfroYin.

Por esta época, a finales de los años 90, me formé como Entrenadora Nacional de Aeróbic. Este título me dio la oportunidad de participar en convenciones y dirigir sesiones para más de doscientas personas. Fue una rica experiencia que amplío mi trayectoria, me hizo crecer y confiar más en que estaba en el camino correcto.

Este nuevo paso me preparó para formar profesores de aerobic. Impartir esta formación me permitió experimentar y desarrollar herramientas que facilitaran a los alumnos la conexión con su potencial creativo. Este proceso me movió en muchos aspectos, surgieron preguntas, respuestas y se abrieron puertas a caminos que hoy transito.

Estos años me ayudaron a progresar en la pedagogía y a ir tejiendo los hilos que hoy conforman la estructura de Método AfroYin.

Toda mi trayectoria facilitando el movimiento a otros, ha sido la formación que más me ha enseñado a conocer mi propio cuerpo y por lo tanto a mi misma.

AFRICA

En el año 2000, comenzaron mis viajes al continente africano.

El primer viaje fue de casualidad, ahora entiendo que fue una causalidad. Los viajes a Senegal me han dado comprensión en diferentes aspectos vitales de mi vida. África hizo que me sumergiera por completo en mi interior. Esta tierra me sacudió y movió estructuras rígidas que habitan en mí. Un encuentro con partes reprimidas, tapadas y olvidadas. África me hizo recordar que soy mujer y mi capacidad de engendrar vida. Conecté con mi naturaleza creadora, mi útero y mis ganas de ser mamá.

La danza africana me dio la llave para conectar con mi cuerpo a un nivel más profundo, sentí mi fuerza vital y mi alegría. Danzar estos movimientos tan primigenios sacudieron cada célula de mi cuerpo. Todo se movió, se expresó y pude sentir la conexión de la tierra y el cielo dentro de mi.

Danzar este nuevo lenguaje ayudó a mi cuerpo a liberarse, a soltar y a recordar.

TRANSFORMACIÓN

Todas estas vivencias comenzaron a reverberar en mi trabajo y comencé a transformar las sesiones de Aeróbic. Como todos los cambios, solo aceptamos de buen agrado los que elegimos o los que nos dan lo que queremos, por ello esta nueva forma de impartir las clases no gustó a todos los alumnos y así como había algunos que estaban encantados con el resultado de estas nuevas sesiones, había otros que no entendían porque no seguía la línea que hasta ahora habían recibido, "Ana hace cosas raras" . Por ello el director del Gimnasio me propuso que abriera un grupo en la sala de Aikido, para ser libre de hacer lo que quisiera y que en las sesiones de Aeróbic, ofreciera exactamente eso, Aeróbic.

Esta propuesta fue el impulso y el trampolín con la que me lancé a crear un nuevo espacio para esta aventura creativa.

¿Como llamar a esta nueva actividad?

En mi mente se escribió con claridad: AfroGym.

En dos semanas el grupo estaba lleno. Disfrutamos y crecimos juntos durante una larga temporada. Ellos confiaron y esto me ayudó a confiar.

No me preparaba las clases, excepto tener seleccionadas diferentes tipos de músicas. Allí cuando se iniciaba la sesión, surgía la magia, donde me llegaba toda la información de que hacer y cómo hacerlo. La improvisación daba rienda suelta a un torrente creativo que facilitaba la creación de sesiones de movimiento siempre diferentes e irrepetibles. El compartir que surgía al final de las sesiones siempre era el de sentirnos más vivos, con fuerza, energía y una vibración de Amor que no sabíamos muy bien cómo explicar. Esto dio lugar a que muchas personas del grupo comenzaron a realizar cambios drásticos en sus vidas, se sentían diferentes y esto les dió el impulso que necesitaban para atreverse a generar un cambio. Buscaban en mí respuestas a los movimientos que estaban viviendo y yo por aquella época recién cumplidos los 23 años, no tenía respuestas ni para entender todos los cambios internos y externos que estaba viviendo en mi.

Esto me hizo reflexionar y darme cuenta de que era el momento para volar en busca de herramientas que me ayudaran a conocerme y dar nombre a todo lo que estaba pasando.

BARCELONA

Esta búsqueda me trajo a Barcelona. Ciudad donde vivo desde entonces.

Realicé la formación de Kundalini Yoga, que combiné con diferentes estudios en medicina natural, china y energética. Continué estudiando diferentes modalidades de danza terapéutica y de trabajo corporal. Todo ello acompañado por el necesario proceso de crecimiento personal, donde por fin pude obtener respuestas.

Cambio de AfroGym a AfroYin

En Barcelona aterricé expectante, ilusionada y con mil mariposas en el estómago. Esta ciudad me hacía sentir libre y renovada.

Comencé a impartir las clases de AfroGym al mes de mi llegada.

Todos estos estudios y mi propio proceso personal me dieron herramientas que me ayudaron a tener una comprensión más integral de mis sesiones. Recordé la grandeza que alberga en el cuerpo y como este lleva grabada en cada célula toda su existencia.

La bendición de los alumnos es que son grandes maestros, los que realmente reflejan, impulsan y remueven para que siempre se esté danzando en la tierra fértil de la transformación.

Una mujer al terminar una sesión me preguntó qué relación tenía el nombre de AfroGym con lo que realizamos en la clase. Esta pregunta me llevó a cuestionarme la respuesta y así me di cuenta que era el momento de hacer otro cambio. AfroYin

Recordé el símbolo del TAO. El camino.